Los desordenes alimenticios son muy frecuentes en nuestra cultura, obsesionada con la comida, la dieta, la imagen corporal y el ejercicio físico. La insatisfacción con nuestro cuerpo, en ocasiones reflejo de la insatisfacción con otras áreas de nuestra vida, lleva a las personas a realizar prácticas extremas para conseguir su imagen deseada. Algunas veces, estos comportamientos relacionados con la alimentación se cronifican y se convierten en trastornos alimenticios. Hoy revisamos los tipos de trastornos alimenticios más frecuentes y damos algunas pautas para detectarlos a tiempo.

 

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¿Qué son los trastornos alimenticios?

 

Los desordenes alimenticios más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Ambos trastornos se caracterizan por el temor de la persona que lo sufre a ganar peso y por una imagen corporal distorsionada. Existen otras formas igualmente patológicas de relacionarse con la comida y la imagen corporal. A continuación detallamos los tipos de trastornos alimentarios más comunes.

 

Anorexia nerviosa

 

Las personas con anorexia nerviosa tienen un miedo extremo a aumentar de peso y una visión distorsionada de sus cuerpos. En consecuencia, se esfuerzan por mantener un peso muy bajo mediante dietas estrictas, ayuno y ejercicio físico extremo. Las personas con esta enfermedad están obsesionadas con lo que comen y se pasan el día contando las calorias de todo lo que se llevan a la boca. Aunque esta enfermedad suele asociarse a las adolescentes, cada vez es más frecuente encontrarla también en hombres y personas adultas.

 

Bulimia

 

La bulimia se caracteriza por la presencia de atracones seguidos de purgas, para eliminar del cuerpo todas la comida ingerida. Algunas personas que padecen bulimia pueden experimentar importantes fluctuaciones de peso, pero raramente llegan a alcanzar un peso peligroso para su salud, como sí sucede en la anorexia. No obstante, esto no significa que la peligrosidad de la bulimia sea menor que la de la anorexia, de hecho el desequilibrio electrolítico causado por las purgas puede desembocar en graves problemas de salud.

 

Los nuevos tipos de trastornos alimenticios

 

Como hablamos hace unos días, en los últimos tiempos están apareciendo nuevos trastornos relacionados con la comida y la imagen corporal.

La ortorexia, por ejemplo, se caracteriza por la obsesión patológica por la comida biológicamente pura. Las personas que padecen ortorexia se preocupan excesivamente porque toda la comida que ingieren sea sana, convirtiéndolo en el principal objetivo de su vida. Esto hace que los afectados orienten toda su vida hacia la comida, lo que les aísla de los otros y les hace "vivir una dieta más que una vida".

Al igual que sucede con la anorexia, en la vigorexia, existe una percepción distorsionada de imagen corporal y las características físicas, pero en este caso la persona vigorexica siempre se ve enclenque y nunca se ve lo bastante musculada, lo que le lleva a ejercitarse hasta la extenuación. Las personas con vigorexia hacen del gimnasio su casa y acaban convirtiéndose en esclavos del espejo y la báscula.

La diabulimia es un trastornos muy peligroso para aquellos que sufren diabetes tipo 1. Las personas con diabulimia dejan de tomar su medicación para controlar la diabetes para perder peso.

La sadorexia combina comportamientos anoréxicos, bulímicos, ortorexicos junto a un maltrato de su cuerpo y el empleo de métodos de adelgazamiento masoquistas, para perder peso de forma rápida y permanente.

La drunkorexia es un trastorno muy extendido entre los adolescentes, que dejan de comer para contrarrestar el efecto calórico del alcohol que suelen ingerir durante los días de fiesta. Esta enfermedad mezcla la anorexia y el alcoholismo, ya que la persona reemplaza los alimentos por las bebidas alcohólicas.

Los comedores compulsivos, por su parte, ingieren una gran cantidad de alimentos como forma de superar algún problema emocional.

Todos estos tipos de trastornos alimentarios, no se dan de forma aislada. En ellos intervienen causas personales, familias y sociales en su inicio y mantenimiento. Por ejemplo, baja autoestima, episodios traumáticos en la infancia, la influencia de los medios de comunicación y otros factores se postulan como factores de riesgo para la génesis de los trastornos alimentarios.

Las presiones sociales y el constante bombardeo que hacen la publicidad y el mundo de la moda, han hecho que el físico sea una de las preocupaciones más  presentes en la actualidad para hombres y mujeres. Sin embargo, muchas veces el culto por el cuerpo se puede ir de las manos, causando trastornos alimenticios.

Si sufres este tipo de problemas o conoces a alguien en esta situación, no dudes en recomendarle un especialista en este tipo de trastornos alimenticios. En Síndrome Adicciones tratamos este tipo de conductas adictivas y potenciamos las dietas saludables y la relación con la comida sana ¡Infórmate!

 

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