El aumento del consumo de drogas de las últimas décadas ha dejado tras de si verdaderos estragos en la salud mental de estas personas. Hoy en día, seis de cada diez drogodependientes padece, además, otro trastorno mental asociado. A esta comorbilidad de trastornos se la conoce como Patología Dual.

La patología dual representa la coexistencia de dos situaciones clínicas: la presencia de un trastorno mental por un lado (depresión, ansiedad, trastorno bipolar, psicosis, TDAH, trastornos de personalidad...), y por otro, el uso patológico de sustancias tóxicas.

Las personas con patología dual son enfermos crónicos. Se les conoce como pacientes de "puerta giratoria", ya que entran y salen de hospitales y centros de rehabilitación sin llegar a encontrar bien su espacio. En la mayoría de los casos, cuando se consulta con un especialista en patología dual es porque la situación ya se ha convertido en insostenible para la convivencia familiar y  para la vida del sujeto.

 El 80% de estos pacientes son hombres, solteros (58%), con una edad media de 37 años, que conviven con sus familias de origen (45%) y que están laboralmente activos (43%).

El trastorno de personalidad es el que más frecuentemente se asocia al consumo de sustancias. Seguido de él, los intentos de suicido, episodios maníacos, trastornos de ansiedad y episodios depresivos suelen asociarse al trastorno por uso de sustancias para configurar la existencia de patología dual.

La patología dual surge mediante dos vías:

  • Personas con trastorno psiquiátrico previo que se inician en el consumo de sustancias para aliviar sus síntomas.
  • Personas sin trastorno mental previo que desarrollan una psicopatología debido al consumo de sustancias y a su vulnerabilidad individual.

En el tratamiento de la patología dual es imprescindible contar con un equipo multidisciplinar, que dispense un tratamiento global, para conseguir buenos resultados. Tratar los distintos trastornos que presenta la persona de forma independiente no ha dado buenos resultados en las distintas investigaciones llevadas a cabo.

Muchos expertos han dado la voz de alarma en estos últimos años por el descenso en la edad de inicio del consumo de sustancias de abuso, que en España se establece en trece años.  Las consecuencias de este contacto precoz con cannabis, alcohol o cocaína pueden ser devastadoras en el cerebro y el comportamiento de los adolescentes. Este consumo precoz puede derivar en una enfermedad mental grave como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o tendencias suicidas.

A pesar de la que la evidencia científica señala cómo la probabilidad de padecer un trastorno mental aumenta si se consumen drogas, cada vez hay más drogas y también más consumidores. Doscientos cincuenta millones de consumidores en todo el mundo, según el último informe de Naciones Unidas.

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