Imagina la siguiente situación: "Llegas a casa después de un duro día de trabajo cargado de estrés, broncas y problemas. Estas totalmente agotado y lo único que quieres es sentirme mejor, por lo que abres la nevera y empiezas a comer todo aquello que pillas, sin prestar atención a lo que te llevas a la boca".

Esta situación se da con mucha más frecuencia en nuestras vidas de la que nos gustaría, ya que a veces utilizamos la comida como forma de enfrentarnos al estrés, las preocupaciones y los problemas del día a día. La ansiedad por comer es un problema común en nuestra sociedad que se asocia con sobrepeso, problemas de salud y también problemas relacionados con la autoestima y la imagen personal. Si alguna vez has utilizado la comida como forma de enfrentar tu ansiedad este artículo te interesa.

Comer porque se está angustiado, deprimido o aburrido supone buscar en la comida un alivio momentáneo a las emociones negativas y preocupaciones que surgen en nuestra vida. Es una forma pasiva de enfrentar nuestros problemas que no solo no solucionará ni eliminará la situación que nos preocupa sino que además la empeorará añadiendo al problema original, la forma compulsiva de comer. Algunos especialistas hablan incluso de adicción a la comida para señalar el uso sistemático que se hace de los alimentos para afrontar el día a día.

Es importante entender que comer compulsivamente es un síntoma más de la ansiedad. El problema no es la comida sino la ansiedad que origina las ganas de comer. Por tanto es mucho más efectivo aprender a controlar y canalizar la ansiedad de otra manera que hacer rigurosas dietas avocadas al fracaso.

 

¿La ansiedad come por nosotros?

 

La comida produce una liberación de neurotransmisores y otras sustancias cerebrales, como las endorfinas, que estimulan nuestro sistema de recompensa cerebral y hacen que nos sintamos bien. Así, la comida se convierte en un mecanismo de defensa ante el estrés. De esta forma, cuando nos sentimos estresados se activan los centros cerebrales encargados de la sensación de hambre que hacen que busquemos comida cuando nuestro cuerpo percibe altos niveles de ansiedad.

Para muchas personas la comida se convierte en una forma de aplacar la ansiedad y mitigar las sensaciones desagradables que la acompañan. No obstante, esta forma de resolver el problema solo hará que sintamos cada vez más ansiedad y comamos más. Como venimos diciendo, comer demasiado es un síntoma, y no la causa. De hecho, una serie de trabajos de Jessica M. Swinbourne, de la Universidad de Sydney, ponen de manifiesto que la ansiedad precede a los problemas alimentarios.

 

¿Qué podemos hacer para controlar la ansiedad por comer?

 

Si has confirmado que es la ansiedad la que te lleva a comer, es importante que comiences por identificar cual es la causa de la misma. Es imprescindible buscar el origen de la ansiedad, malestar o tensión y aprender a enfrentarnos a él de otra manera. No se trata de encontrar algo que nos quite el hambre sin engordar sino de eliminar esa necesidad irrefrenable de comer.

Algunas personas tienen dificultades para identificar cual es la causa que les lleva a sentir ansiedad y comer. En estos casos, es recomendable llevar un diario de comidas en el que escribir qué comemos y cuando lo comemos. También hay que especificar la manera en la que nos sentimos antes, durante y después de comer para ayudarnos a identificar cuales son esos patrones que nos empujan a comer.

 

Consejos para calmar la ansiedad

 

  1. Escuchar a nuestro cuerpo:  Una de las primeras cosas que debemos hacer para controlar la ansiedad por comer es aprender a escucharnos y descubrir cual es el origen de nuestro malestar.
  2. Aprender a respirar.
  3. Realizar ejercicio físico, que ayuda a descargar tensiones y disminuye nuestra sensación de ansiedad.
  4. Querernos y aceptarnos a nosotros mismos.
  5. Expresar nuestras emociones, ya sea con un amigo, ante un terapeuta o delante de un papel, es importante dejar salir las emociones para poder manejarlas más fácilmente.
  6. Aprender a manejar las preocupaciones y el estrés. Dotarnos de herramientas que nos permitan cambiar nuestras actitudes negativas por otras más resolutivas.
  7. Adiós a las dietas restrictivas. Comer es un placer y hay que aprender a disfrutarlo sin remordimientos o culpa. Estos sentimientos llevan a sentir más ansiedad y nos hacen comer de más.
  8. Aprender a valorar los aspectos positivos de nuestra vida, disfrutar de lo que nos rodea y obtener placer de actividades distintas a la comida.
  9. En la obesidad intervienen factores genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales. No es una cuestión de voluntad por lo que no te juzgues por ello, toma conciencia del problema y afrontarlo.
  10. Estar demasiado centrado en la comida y tu peso corporal puede general un problema con tu imagen corporal y falta de confianza. Ocúpate en lugar de pre-ocuparte, genera nuevos hábitos saludables y aprende herramientas para afrontar las emociones más allá de la comida.

 

Es imprescindible aprender a diferenciar las emociones de la sensación de hambre y para ello, es recomendable pedir ayuda a los profesionales médicos, psicólogos y especialistas en nutrición que puedan ayudarte a resolver tu ansiedad y tu problema con la comida.

En Síndrome Adicciones llevamos más de 10 años enseñando a las personas nuevas herramientas que les permitan afrontar su día a día de manera positiva, sin recurrir a los patrones tóxicos que les hacen daño. Si tienes un problema y no sabes cómo controlar la ansiedad por comer, llámanos sin compromiso e infórmate.

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