La adicción al juego o ludopatía puede llegar a ser una enfermedad muy destructiva, que puede dejar al enfermo y a toda su familia en la calle. La persona con un problema de juego no puede resistir el impulso de seguir jugando, lo que le genera grandes deudas y problemas económicos. Si tienes problemas con el juego, sigue leyendo y encontrarás algunos consejos que pueden ayudarte a dejar de jugar.

 

Tengo problemas con el juego, ¿qué puedo hacer?

 

1- Aceptar el problema

El paso mas importante de cara a dejar de dejar de jugar, es reconocer que existe un problema con el juego que no eres capaz de controlar. Se requiere mucho coraje y valentía para hacerlo, especialmente cuando se ha perdido mucho dinero en ello, pero es crucial que reconozcas que existe este problema para poder solucionarlo.

 

2- Buscar ayuda

Si has decidido dejar de jugar, es imprescindible encontrar a una persona de confianza (pareja, familiar, amigo...) que te ayude. Es importante no mentir a la persona de confianza bajo ningún concepto. Sólo si dejas de mentir, conseguirás dejar de jugar.

Además, la persona de confianza puede convertirse en tu salvación cuando tengas ganas de jugar. Así, puedes llamarla cuando sientas la urgencia de jugar para que te ayude a sobrellevar las ganas.

Otras formas de controlar el impulso de jugar son las siguientes:

  • Posponer el juego. Piensa que jugarás 5, 10 o 60 minutos más tarde. Comprobarás como esta espera hará que disminuyan tus ganas de jugar.
  • Busca apoyo en familiares y amigos. También puedes recurrir a grupos de ayuda con personas con la misma enfermedad.
  • Limpia, ve al gimnasio o a dar un paseo, mira la televisión... haz actividades que te entretengan para evitar que tu mente vaya todo el rato al juego.
  • Evita aislarte, recupera tus relaciones personales o crea otras nuevas.
  • Piensa en las consecuencias de volver a jugar y en cómo te sentirás si lo haces.

 

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3- Controla el dinero

Una de las cosas más útiles para dejar de jugar es evitar la tentación, es decir, no disponer de dinero para jugar. Bloquea el acceso a todas tus cuentas y fuentes de dinero.  Deshazte de las tarjetas y no pidas dinero prestado.

Deja que tu persona de confianza se haga cargo de tu dinero y lo racione. Un truco muy útil es presentar la factura de todos los gastos que has tenido durante el día para que sepa dónde has gastado todo tu dinero.

 

4- Evita lugares relacionados con el juego

Minimiza al máximo las posibilidades de jugar evitando entrar a lugares dónde has jugado. Prohíbete el acceso a casinos, bingos y bares con máquinas tragaperras, o entra acompañado de su persona de confianza.

 

5- Planifica tu tiempo y busca nuevas actividades

Si no tienes tiempo para jugar, no lo harás. Planifica tu día con actividades de ocio saludables que no tengan nada que ver con el juego. Deja que tu vida se llene de otras actividades que te has estado perdiendo mientras malgastabas tu tiempo en el juego.

 

6- Pide ayuda profesional

El juego, como otras adicciones, es utilizado por el adicto para tapar aquello que no le gusta de su vida, por lo que se hace necesaria la ayuda de un profesional para afrontar los malestares diarios ahora que no se puede recurrir al juego.

Además, en muchas ocasiones el juego puede desencadenar o empeorar un trastorno ansioso o depresivo en la persona enferma, que es necesario poner en manos de un experto.

Visitar a un centro especializado no significa que seas débil o no puedas controlar tus problemas, sino que eres lo suficientemente inteligente y responsable como para darte cuenta de que necesitas ayuda.

 

7- Mantén la abstinencia

Las recaídas son una de las mayores trabas para mantener la abstinencia. Para evitarlas, es fundamental que establezcas ciertos hábitos de vida saludables que reemplacen el juego. Por ejemplo, haz deporte o meditación para relajarte. Aprende habilidades sociales que te permitan encontrar nuevos amigos para socializar o apúntate a una ONG.

 

¿Cómo he llegado a esto?

Una persona no se convierte en jugador patológico de la noche a la mañana, sino que atraviesa una serie de fases antes de darse cuenta del problema. En la fase de precontemplación, el jugador disfruta jugando y no atiende a los consejos de los demás, que empiezan a darse cuenta de sus problemas con el juego. En la fase de contemplación, la persona empieza a ser consciente de sus problemas con el juego y se empieza a plantear posibles formas de buscar ayuda. En la fase de preparación para la acción los problemas relacionados con el juego abarcan todas las áreas de la vida de la persona. Ha habido intentos por dejar de jugar pero no han dado resultados. El jugador se plantea entonces pedir ayuda profesional. Cuando la persona con problemas con el juego se decide a concretar la ayuda profesional pasa a la fase de acción, en la que se consigue la abstinencia del juego.

Dejar de jugar y volver a recuperar tu vida es posible. Pídenos información sin compromiso, podemos ayudarte.

 Quiero dejar de jugar

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