Las apuestas deportivas online se han multiplicado en los últimos años, de la misma manera que lo ha hecho la adicción a este fenómeno. La falta de conciencia del riesgo de este tipo de juegos y el hecho de que los que participan en apuestas deportivas son cada vez más jóvenes hacen que la adicción crezca rápidamente entre los jugadores. Hoy en el blog  damos unas claves para saber si eres adicto a las apuestas deportivas.

Apuestas deportivas online

Son jóvenes, les gusta el deporte y entienden el fenómeno de las apuestas deportivas como un entretenimiento para darle más emoción a los partidos. No saben que el mecanismo que sustenta las apuestas deportivas online es tan adictivo como la heroína. Los jóvenes que hacen apuestas deportivas buscan dinero fácil y entretenerse a la vez que ven el partido de su equipo. Poco a poco las apuestas se extienden a otros partidos y a deportes que incluso no conocen.

Igual que el consumo responsable de alcohol no hace a una persona alcohólica, la mayoría de los usuarios de las apuestas deportivas no se convertirán en adictos, pero hay un riesgo si esta práctica se realiza sin ningún control.

La ludopatía es una enfermedad y no un vicio. Las personas adictas al juego son enfermos que necesitan un tratamiento. El ludópata no puede dejar de jugar, si lo hace sufre niveles extremos de ansiedad correspondientes a su síndrome de abstinencia. El juego, de hecho, actúa en el cerebro de la misma manera que lo hacen las adicciones a sustancias. Al obtener un premio, se activan en el cerebro del adicto, los circuitos del placer, lo que hace que se perpetúe esta conducta. 

Los peligros del juego online

Hay determinadas características de las apuestas online que las hacen especialmente peligrosas:

  • Parece inocuo, ya que está vinculado al deporte.
  • Se puede acceder a él fácilmente a través de un ordenador o un móvil.
  • Está disponible las 24 horas al día los 7 días de la semana.
  • Garantiza el anonimato.
  • Se asocia a las nuevas tecnologías, lo que las hace más apetecibles a las personas jóvenes.

Al eliminar las restricciones físicas y horarias, las apuestas online suponen una puerta abierta para el descontrol en el caso de los jugadores patológicos. Además, para los adolescentes, que por ley no pueden entrar en casinos, bingos ni salas de apuestas, se abre una oportunidad inédita para acceder a juegos de azar.

A pesar de que este fenómeno online también se da en otros juegos como el póker o los casinos online, el fenómeno de las apuestas deportivas es más preocupante ya que los usuarios son más jóvenes y tienen una menor percepción del riesgo. 

El jugador comienza apostando cantidades pequeñas de dinero y va elevando su dependencia hasta perder el control. Además, la permisividad social con estos juegos es máxima. Nos parece una aberración que un chaval de 13 años eche 20 céntimos a una máquina tragaperras pero es casi normal que juegue 5 euros en el partido de su equipo; y no nos damos cuenta de que ambas son igual de dañinas.

Soy adicto a las apuestas deportivas

Los adictos a las apuestas deportivas son cada vez más jóvenes, con estudios universitarios y sin problemas anteriores con el juego. Las personas entre 18 y 25 años son las que más demandan tratamiento, lo que supone que estos jóvenes empezaron a jugar cuando eran menores de edad.

En un principio, esta actividad comienza siendo un mero entretenimiento, pero acaba convirtiéndose en un problema fatal, cuando la persona "no puede dejar de pensar en conseguir dinero para seguir jugando y tapar las deudas". En ese momento, el juego pasa de ser un entretenimiento a convertirse en una necesidad y es ahí cuando es necesario tomar medidas.

Las personas con adicción a las apuestas no distinguen entre ganar y casi ganar; así, cuando el marcador del partido es cercano al resultado apostado, se activa en el cerebro de las personas con ludopatía la misma área cerebral que cuando gana. Esto no pasa en el caso de las personas sin adicción, que ven una casi victoria como lo que es: una derrota.

Factores de riesgo

Hay determinados factores personales y sociales que pueden predisponer a una persona a desarrollar una adicción al juego. Por ejemplo, las personas impulsivas, aquellas a las que les gustan las sensaciones fuertes o con baja autoestima pueden ser más propensas a desarrollar este trastorno. También vivir en un entorno en el que los progenitores hayan jugado puede favorecer que se desarrollen problemas relacionados con el juego.

El tratamiento para desenganchar  las personas afectadas es largo -entre nueve meses y un año- ya que hay que enseñar a estas personas a vivir con una avalancha de anuncios y publicidad de apuestas sin que les lleve a apostar.

El primer paso para salir de la enfermedad es reconocer el problema y ser consciente del mismo. La mayoría de las personas acuden a tratamiento por un problema con las apuestas deportivas lo hacen por presiones familiares, más que porque hayan entendido que tienen un problema.  Esto enlentece el tratamiento, ya que hay que dedicar una primera fase a hacer consciente a la persona de su problema.

No obstante, una vez se ha producido esta consciencia los resultados son buenos y los jóvenes pueden llevar una vida abstinentes.

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