La adicción al juego o ludopatía es un trastorno adictivo dónde el jugador no es capaz de resistir las ganas de jugar, incluso cuando es consciente de las consecuencias perjudiciales que está trayendo el juego a su vida y a la de sus seres queridos. En el artículo de hoy hablamos de qué hacer cuando alguien en nuestro entorno cercano sufre una adicción al juego.

La persona adicta al juego no puede pensar en otra cosa que no sea en jugar, en conseguir dinero para gastar en las apuestas y en planear cómo ir a apostar sin que nadie se entere. Todo se reduce al juego a pesar de las terribles consecuencias que este puede traer a la vida de las personas.

 

Adicción al juego

Cuando el juego se convierte en la forma de afrontar todas las situaciones, agradables y desagradables, que se presentan en la vida de una persona ha llegado el momento de pedir ayuda. La relación entre el juego patológico y estados emocionales como depresión, ansiedad, estrés o soledad es difícil. En general, como ya se comento en el artículo 7 consecuencias de la ludopatía, estos sentimientos desencadenan la adicción al juego o bien la agravan si la enfermedad ya esta instaurada en la persona. Apostar en los casinos, el bingo, las tragaperras o las apuestas online son una forma de librarse de los problemas que han aparecido a lo largo del día.

No es fácil detectar a un adicto al juego, sobre todo al principio, cuando la pérdida de control no es visible y la negación de la enfermedad es continua. En estos momentos iniciales los jugadores no suelen estar motivados para el tratamientos y si acceden a solicitar ayuda profesional suele ser por los problemas derivados del juego (depresión, alcoholismo, insomnio..), por la presión de la familia o por una orden judicial.

Hay una serie de señales que pueden alertarnos de la existencia de un problema con el juego en nuestro entorno cercano:

 Copia de craving

 

1.- Gasto importante de dinero.

El dinero destinado a comida, ropa, facturas o hipoteca desaparece sin motivo aparente. También es común que la persona adicta recurra a familiares, amigos, prestamistas o bancos para poder pagar las deudas y mantener el ritmo de juego.

Las personas adictas justifican su gasto de dinero con mentiras sobre deudas, bajadas de sueldo, robos, etc. Un aspecto crucial es que no existe conducta de ahorro.

 

2.- Pérdida o alejamiento del grupo de amigos.

La persona adicta al juego deja de realizar aficiones o actividades que antes le resultaban gratificantes y dedica todo su tiempo a jugar. El jugador se vuelve solitario y deja a un lado su vida social.

 

3.- Problemas psicológicos.

Irritabilidad, insomnio, ansiedad, nerviosismo, inquietud, dolores de cabeza, mareos, dolores estomacales y deterioro en la relación con su familia son algunos de los problemas que pueden aparecer causados por el juego patológico.

 

4.- Consumo de alcohol y tabaco.

Es común que la persona adicta al juego consuma  alcohol y tabaco mientras está jugando. Esto puede llegar a empeorar el problema hasta tal punto que desencadene una dependencia alcohólica.

 

¿Qué debo hacer si creo que un familiar tiene un problema con el juego?

Es habitual no saber qué hacer cuando detectamos que alguien de nuestro entorno está desarrollando un problema con el juego. De hecho, uno de nuestros primeros impulsos suele ser dar ayuda económica a esa persona para que pueda pagar sus deudas, bajo la promesa de que dejará de jugar.

Desafortunadamente, pocas veces ocurre de esta forma y suele ser común que la persona adicta emplee este dinero en volver a jugar. A continuación, ofrecemos una serie de consejos para ayudar a un familiar con un problema con el juego:

 

a.- No pagar sus deudas.

Saldar deudas, encubrir las mentiras o tapar los errores de la persona adicta al juego a cambio de la promesa de no volver a jugar no soluciona el problema ya que rara vez se cumple. La persona adicta debe hacerse responsable de su conducta y las consecuencias que esta le traiga para poder empezar a solucionar su problema.

 

b.-Animarle a pedir ayuda.

La ludopatía es una enfermedad que tiene solución; pero buscar ayuda no es un paso fácil para la persona adicta, que muchas veces tiene que verse presionada por su entorno para acceder a tratamiento. Es importante apoyar y ayudar a nuestro familiar adicto, pero es fundamental que se ponga en tratamiento.

 

c.- Controlar su dinero, cuentas y tarjetas.

No dejar nada de dinero en manos del jugador y llevar cuenta de todos sus gastos e ingresos. Tampoco acceder a las peticiones de dinero.

 

d.- Hablar de las consecuencias negativas que está teniendo el juego en la familia del jugador.

 

e.- Informarse sobre el problema.

Si el jugador no accede a tratamiento ni por el problema con el juego ni por los síntomas asociados al mismo, los familiares pueden ser quienes acudan a pedir información. Expertos especializados pueden ayudarles a afrontar el problema y enseñarles a cómo manejar a la persona adicta para que no siga haciéndose daño.

Si crees que alguien de tu entorno próximo está sufriendo problemas con el juego, llámanos. En Síndrome Adicciones, un equipo multidisciplinar de expertos evaluarán el problema y te ofrecerán la mejor solución.

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