Que el consumo de drogas deja secuelas sobre nuestra salud es un hecho innegable. Todas las sustancias de abuso, en mayor o menor medida, actúan sobre nuestro cerebro alterando su bioquímica y su estructura cerebral. Y también producen efectos en otros órganos como el corazón, los pulmones o el estómago. Hoy en el blog hablaremos de cuáles son las secuelas de la cocaína sobre nuestro cuerpo y qué hacer para evitarlas.

 Secuelas de la cocaína

Es posible que conozcas a amigos, familiares o incluso tú mismo, hayas consumido cocaína de forma esporádica o sostenida. La cocaína es la segundo droga ilegal más consumida, por detrás del cannabis. Se obtiene de la hoja a de coca, Erythroxylum coca, planta que crece en Colombia, Bolivia y Perú. La cocaína actúa directamente sobre los centros de placer cerebrales produciendo una sensación de bienestar, euforia y energía, a la vez que reduce el hambre, la fatiga, el sueño y actúa como anestésico local.

 

Alteraciones cerebrales

Las secuelas de la cocaína en el cerebro son más peligrosas de lo que se pensaba. La cocaína produce una disminución de las dendritas (una zona de la neurona encargada de la transmisión de información) de la corteza cerebral. Estas neuronas son básicas para potenciar la plasticidad cerebral y el aprendizaje.

Un consumo de medio gramo de cocaína al día produce un cambio en la estructura de las células nerviosas que desconfigura el pensamiento y otras funciones mentales como la capacidad de juicio, la toma de decisiones, el lenguaje, la imaginación o la comprensión. En definitiva, las funciones que distinguen a los seres humanos del resto de animales se podrían ver afectadas por el consumo de cocaína.

Además, la cocaína "secuestra" las redes cerebrales encargadas de la memoria, haciendo que los recuerdos asociados a la droga se recuerden de forma mucho más intensa que otros recuerdos, lo que guía nuestra conducta de forma sesgada hacia el consumo. Lo que no está tan claro es si estos cambios son permanentes e irreversibles o pueden revertirse si se deja de consumir cocaína.

Una sola dosis de cocaína ya tiene efectos directos sobre nuestro cerebro, alterando la percepción de las emociones básicas e interfiriendo en el reconocimiento de emociones.

 

Complicaciones al consumir cocaína

Existen otras secuelas, derivadas del consumo de cocaína en diferentes órganos y sistemas corporales. Por ejemplo, el consumo de esta droga puede dañar el sistema circulatorio y producir aumentos súbitos de la tensión arterial y la temperatura corporal que deriven en arritmias e infartos.

También se producen complicaciones respiratorias por el consumo de cocaína como dolor torácico o paro respiratorio y neurológicas como apoplejías, convulsiones, dolores de cabeza o visión nublada.

 

Muerte súbita

Consumir cocaína multiplica por cuatro el riesgo de muerte súbita cardiovascular en personas de entre 19 y 49 años.  El consumo de cocaína reciente estaba relacionado con el 10% de todos los casos analizados, convirtiéndose en el principal factor de riesgo de muerte en personas menores de 50 años. Además, los hombres tienen un riesgo 1,6 veces mayor que las mujeres de sufrir muerte súbita por ser consumidores de cocaína.

En este mismo sentido apunta un trabajo llevado a cabo en el Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla, donde se encontró que las personas de entre 35 y 44 años consumidoras de cocaína tenían el doble de riesgo de sufrir un infarto que aquellas que no consumen esta droga. En la franja de edad de 45 a 54 años este riesgo se triplica y en la de  55  a 64 de quintuplica.

 

Cocaína y emociones

Una sola dosis de cocaína interfiere con la capacidad de una persona para reconocer las emociones negativas, como la ira y la tristeza. Esto podría obstaculizar la capacidad de interactuar en situaciones sociales, pero también puede ayudar a explicar por qué los consumidores de cocaína muestran mayores niveles de sociabilidad cuando están intoxicados, simplemente porque no pueden reconocer las emociones negativas.

 

Depresión

Se ha descubierto que la cocaína produce un aumento de la sensibilidad hacia las emociones negativas, que persiste incluso después de abandonar el consumo. El consumo de cocaína produce alteraciones en la corteza prefrontal del cerebro, área involucrada en el control de la conducta, y en otras áreas implicadas en el procesamiento de las emociones. Estos efectos pueden asociarse con la mayor tendencia de las personas cocainómamas a la depresión y al estrés, así como la falta de control ante estados emocionales negativos, como el enfado o la frustración.

 

Conclusión

Las complicaciones derivadas del consumo de cocaína aparecen desde las primeras veces que se prueba la droga. A pesar de el nivel de peligrosidad que rodea a esta sustancia, los consumidores se sienten atraídos por la sensación de euforia que su consumo provoca, una euforia que acaba volviéndose en contra del consumidor. 

Si has experimentado alguna de estas alteraciones o conoces a alguien que lo haya hecho, ponte en contacto con nosotros para que podamos ayudarte.

 

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