La planta de marihuana contiene varios compuestos químicos que podrían ser útiles para tratar varias enfermedades o síntomas, lo que lleva a muchas personas a pedir su legalización para fines médicos.  El término "marihuana medicinal" se utiliza para referirse a toda la planta de marihuana sin procesar o a sus extractos crudos.

También se han sintetizados diferentes compuestos químicos activos de la marihuana, los cannabinoides sintéticos, que han conducido al desarrollo de fármacos que aprovechan los beneficios terapéuticos del cannabis y reducen o eliminan los efectos secundarios nocivos de esta sustancia.

En principio, la "marihuana medicinal", que se vende en las farmacias tiene la misma calidad y conlleva los mismos riesgos para la salud que la marihuana que podemos encontrar en la calle. Sin embargo, dado el interés terapéutico en el cannabidiol (CBD) para tratar ciertas enfermedades como la epilepsia infantil, se han desarrollado cepas con una mayor carga de CBD que de THC, con fines medicinales. Estas podrían resultar menos deseables para los usuarios recreativos debido a sus efectos psicoactivos más débiles.

Los cannabinoides son una gran familia de sustancias químicas relacionadas con el THC, el principal ingrediente psicoactivo de la marihuana. Además del THC, la planta de marihuana contienen más de 100 cannabinoides adicionales.  El cuerpo humano también produce sus propias sustancias químicas cannabinoides, los endocannabinoides, que desempeñan un papel en la regulación del placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y del tiempo, el apetito y el dolor.

En la actualidad, los dos cannabinoides principales de interés terapéutico son el THC y el cannabidiol (CBD), que están presentes en la planta de cannabis. La "marihuana medicinal"  estimula el apetito, reduce las nauseas, el dolor y la inflamación. También ayuda a controlar las convulsiones epilépticas. Así, distintas investigaciones están estudiando el uso del THC para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, cáncer, inflamación, dolor, convulsiones y trastornos psiquiátricos.

No obstante, el consumo de "marihuana medicinal" también conlleva una serie de riesgos como alteraciones en la memoria a corto plazo, alteración del juicio y la toma de decisiones, efectos en el estado de ánimo como ansiedad grave, paranoia o incluso psicosis. La marihuana también reduce la coordinación motora y retrasa el tiempo de reacción, lo que hace que sea muy peligroso consumirla antes de conducir. Además cada vez existen más pruebas de que el consumo de marihuana puede ser especialmente perjudicial en los más jóvenes ya que puede producir un deterioro permanente en su capacidad cognitiva y su inteligencia. Tampoco hay que olvidar el riesgo de desarrollar una adicción si se consume esta droga.

Por otro lado, la creciente aceptación de la "marihuana medicinal" podría influir en la manera en la que los jóvenes perciben el daño asociado con el consumo de marihuana en general. La investigación muestra como a medida que disminuye la percepción de los riesgos de la marihuana entre los estudiantes, aumenta su consumo.

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