Muchas personas con una adicción al alcohol y sus familiares se preguntan si el alcoholismo se cura o se controla. ¿Podré beber alcohol alguna vez sin descontrolarme?, ¿llegará el día en que sea capaz de tomarme solo una copa de vino? Hoy en el blog intentamos dar respuesta a estas y otras preguntas relacionadas con la enfermedad alcohólica.

¿El alcoholismo se cura?

La respuesta es clara y contundente. NO. Las personas con una adicción al alcohol no van a poder mantener una relación sana con esta sustancia nunca. El alcoholismos no se cura, se controla, al igual que la diabetes u otras enfermedades crónicas.

Cuando decimos que el alcoholismo es una enfermedad incurable hacemos referencia a esta situación en la que la persona que ha abusado del alcohol y ha desarrollado una enfermedad no va a poder beber nunca más. No obstante, con un tratamiento adecuado las personas con una adicción al alcohol pueden aprender a vivir sin esta sustancia de forma sana y equilibrada. Es decir, el alcoholismo es una enfermedad incurable pero la dependencia se puede superar y la persona puede recuperar su libertad de nuevo.

 

Cómo reducir el consumo de alcohol

Algunos pequeños cambios pueden ayudar a reducir la cantidad de alcohol que tomamos en una semana y controlar la situación para impedir que se nos vaya de las manos. Es importante empezar realizando algunas de las siguientes sugerencias la primera semana e ir añadiendo más recomendaciones las semanas siguientes.

 

1. Lleva la cuenta

Es imprescindible llevar la cuenta de cuánto estamos bebiendo. Esto puede hacerse con una agenda, un calendario de bolsillo o alguna aplicación móvil. Tomar nota de cada trago antes de beberlo, nos hace conscientes de todo lo que ingerimos.

 

2. Fijar metas

Decide cuántos días a la semanas vas a beber y el número de copas que beberás esos días. Es importante reservar algunos días a la semana para practicar la abstinencia y ayudar a nuestro cuerpo a desintoxicarse.

Ten en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda no beber más de 14 Unidades de Bebida Estándar (U.B.E) a la semana a los varones y 7 a las mujeres. 1 U.B.E equivale a un tercio de cerveza, una copa de vino o medio cubata.

 

3. Ir lento y despacio

Bebe con calma, a pequeños sorbos, siendo consciente de cada uno de los tragos. No bebas más de una copa por hora y alterna bebidas sin alcohol -como agua, zumos o refrescos- con otras que contengan alcohol.

 

4. No te olvides de comer

Beber con el estómago vacío hará que nuestra alcoholemia sea mayor y perdamos el control más fácilmente. Es recomendable comer mientras se esta bebiendo para que el alcohol sea absorbido más lentamente.

 

5. Evita "disparadores"

Hazte consciente de cuáles son los estímulos que disparan tus ganas de beber. A lo mejor hay ciertas personas o lugares que activan tus ganas de beber, incluso los días que te has comprometido a permanecer abstinente. Si ciertas actividades, horas del día, sentimientos, personas o lugares incrementan tus ganas, debes planificar cuidadosamente actividades o rutas alternativas para evitar beber. Si el problema está en casa, no compres alcohol.

 

6. Planifica para controlar los impulsos

Cuando aparezca un deseo muy fuerte de beber recuerda tus motivos para cambiar. Puede ser de utilidad que en ese momento hables con una persona de confianza que te ayude a dejar de luchar con las ganas de beber y te ayude a aceptar e integrar esas ganas, no dejándote llevar por ellas y sabiendo que pronto cesarán.

 

7. Practica el decir "no"

Es importante saber decir no en aquellas situaciones en las que hemos decidido no beber. Para ello, debes estar preparado para decir no de manera educada y rápida a estos ofrecimientos.

 

¿Qué hacer cuando un ser querido tiene un problema con el alcohol?

En muchos casos, la conciencia de sufrir un problema con el alcohol es inversamente proporcional a la gravedad de la adicción y son los familiares los que solicitan ayuda. Cuando nos damos cuenta de que una persona a la que apreciamos no es capaz de controlar su consumo de alcohol, una sensación de miedo e incertidumbre recorre nuestro cuerpo. 

En esta situación, algunas de las cosas que podemos hacer son las siguientes:

  • Charla calmadamente con la persona alcohólica sobre su problema y sobre cómo afrontarlo. Ofrécele tu ayuda para salir de la situación y haz que se sienta apoyado, entendido y no juzgado.
  • No trates de hablar con la persona cuando haya estado bebiendo. Busca un momento de sobriedad para ello.
  • Ofrécele distintas opciones de tratamiento y ayúdale a decidir cuál es la más adecuada.
  • Deja de salvar al enfermo de los problemas económicos, sociales, laborales, legales o de cualquier tipo que le causa la bebida. Debe ser él quién asuma las consecuencias de su enfermedad.
  • Cuando la persona alcohólica no quiere acudir a tratamiento ni dejar de beber, ponerse en contacto con profesionales puede ayudar a la familia a saber qué hacer.

El alcoholismo es una enfermedad crónica. No obstante con el tratamiento adecuado la persona enferma puede aprender a vivir una vida totalmente plena sin recurrir a esta sustancia. No tienes por qué estar solo en este proceso. Llámanos y te ayudaremos a dejar de beber de manera confidencial y profesional.

 

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  Tratamiento para el Alcoholismo

 

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