El alcoholismo es una enfermedad real que afecta a todas aquellas personas que mantienen una relación estrecha con el enfermo. Muy especialmente a la pareja, quién vive junto a la persona alcohólica sus peores momentos. Hoy en el blog hablamos de qué hacer cuando mi pareja es alcohólica.

Algunas señales de alerta

El primer paso a la hora de lidiar con un problema como el alcoholismo, es reconocerlo. Algunas señales que nos pueden indicar que nuestra pareja tiene un problema con la bebida son las siguientes:

  • No sabe decir que no. Es incapaz de rechazar una copa y cuando empieza no puede dejar de beber hasta que no se acaba el alcohol.
  • Le resulta muy difícil controlar las cantidades y siempre termina emborrachándose.
  • Promete que dejará de beber y ha intentado hacerlo en repetidas ocasiones pero siempre vuelve a la bebida.
  • Después de algún problema o discusión bebe como forma de afrontar estas situaciones.
  • A veces se levanta con lagunas mentales sobre los episodios de bebida.
  • Bebe a escondidas, cuando no hay nadie en casa y esconde las botellas vacías.
  • Distintas personas de su entorno le han recriminado su forma de beber.

Codependencia

El alcoholismo dentro de la pareja enferma a dos personas, a la persona dependiente y a su cónyuje, que acaba desarrollando una relación adictiva con respecto a su pareja. Este sistema de conductas se conoce como codependencia y paradójicamente, apoya el desarrollo de la adicción.

La codependencia es una condición psicológica basada en la ingobernabilidad de la propia vida, volcando el control sobre la vida de los demás. La codependencia es el resultado del impacto de la adicción en la familia y se manifiesta en una serie de patrones de conducta y relación disfuncionales como:

1.- Dificultad para experimentar niveles apropiados de autoestima.

La persona codependiente tiende a vivir los dos extremos de la valoración de sí mismo: o bien sobrevolara o bien subestima sus capacidades de cuidado con respecto a la persona adicta.

2.- Dificultad para establecer límites funcionales con las demás personas, es decir, para protegerse a sí mismos.

La persona codependiente carece de límites, lo que hace que los demás invadan su intimidad. En otros casos, el codependiente pone muros infranqueables a su alrededor y no permite que nadie se acerque a él, dando la sensación de que controla la situación de su pareja.

3.- Dificultad para asumir adecuadamente la propia realidad.

Dificultad para identificar quién se es, y cómo compartir adecuadamente con los demás. La persona codependiente no es capaz de identificar sus propios sentimientos.

4.- Dificultad para afrontar de un modo interdependiente las propias necesidades y deseos como persona adulta, es decir, incapacidad de cuidar de sí mismo.

El codependiente pone las necesidades de los otros por delante de las suyas hasta el punto de descuidar su salud.

5.- Dificultad para experimentar la propia realidad con moderación y adecuarse a nuestra edad y las circunstancias.

Las personas codependientes suelen sacrificarse por los demás, temen causar daño a los suyos o importunarlos.  Por ello, ceden en su intimidad en un intento de alagar a la persona que aman.

6.- Otros síntomas secundarios.

Algunos de los síntomas que acompañan la codependencia son el congelamiento emocional, la necesidad obsesiva de controlar la conducta del otro, las conductas compulsivas, los sentimientos de responsabilidad, la vergüenza toxica o la dependencia a la aprobación externa.

Los codependientes se caracterizan por estar tan preocupados y absortos en tratar de rescatar, proteger o curar a otro, que en el proceso encaminan sus propias vidas hacia el caos, lo que se traduce en un efecto contraproducente lesionado tanto al "ayudador" como al ayudado. La codependencia, como la adicción, necesitan ser tratados por un profesional experto . De hecho, en algunas ocasiones la recuperacion de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los codependientes.

Mi pareja es alcohólica

Hacerse cargo de los problemas de la persona alcohólica y tapar las consecuencias de la bebida, solo logrará mantener la situación o agravarla. Es importante que el alcohólico asuma las consecuencias de sus actos cuando está ebrio: deudas, destrozos, ausencias...

Es importante que nuestra pareja se sienta apoyada por nosotros en su proceso de recuperación. Acompañarlo a un profesional que pueda ayudarlo a dejar el alcohol puede ser el primer paso para salir de la adicción.

Mostrarle nuestro apoyo a la hora de enfrentar la situación, para que no se sienta solo y asustado, también le ayudará a perder el miedo a dejar de beber. Hablar de la adicción y de cómo esta está influyendo en la dinámica familiar también ayuda a que la persona adicta tome conciencia del problema.

Es recomendable evitar los ambientes dónde hay alcohol, como bares o fiestas, en los primeros momentos de la recuperación. Sustituir estos eventos por ejercicio físico puede ser una buena manera de cambiar de hábitos. Puedes acompañar a tu pareja en estas nuevas rutinas.

Ten siempre presente que la única persona que puede ayudar a la persona adicta es ella misma. Un adicto solo deja de beber cuando llega a la convicción profunda y sincera de que tiene un problema. Y nadie ni nada va a influir en este proceso.

La adicción es una enfermedad que afecta a toda la familia, por ello, en Síndrome Adicciones contamos con un equipo multidisciplinar que se encarga de llevar a cabo un tratamiento integral de la enfermedad. Si tú o tu pareja tenéis problemas con el alcohol, podemos ayudarte.

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