Continuamos analizando las etapas por las que atraviesa la familia de una persona alcohólica a lo largo de toda la enfermedad. En la última entrada del blog hablamos de una primera etapa de negación del problema, seguida del reconocimiento, por parte de la familia, de la existencia de la enfermedad y del enfrentamiento de la familia con el enfermo para hacerle consciente de su problema.

Hoy vamos a centrarnos en la etapa de control, en la que la familia intenta asumir la responsabilidad del problema de la bebida. Al principio las respuestas de los miembros de la familia son muy variadas y se intentan todo tipo de "recetas caseras" como método para controlar o detener el abuso de alcohol. El temor y la frustración van aumentando en la familia y comienzan a surgir en ellos sentimientos de culpa y  menosprecio.

Estos esfuerzos pasan por controlar el alcohol o el dinero de la persona con un problema de adicción, lo que lejos de solucionar la enfermedad refuerza la conducta de beber. Además, en muchas ocasionas la persona alcohólica puede responder a estos intentos de ayuda de su familia de modo no constructivo.

A continuación se presenta una lista con los esfuerzos de la familia y del tipo de reacciones que puede tener la persona con problemas de alcohol:

  1. Los miembros de la familia pueden intentar disuadir al enfermo de beber mediante riñas, amenazas o enfados. Lo normal es que el alcohólico se sienta aún más culpable y beba más, al no sentirse entendido por su familia.
  2. Los familiares pueden mostrarse comprensivos ante las borracheras del enfermo. No obstante, la familia debe tener especial cuidado con esta postura ya que es una forma de reforzar que la persona siga bebiendo.
  3. La familia puede intentar eliminar toda la bebida de la casa y el dinero disponible para beber alcohol. Esto puede llevar a que el enfermo desarrolle sentimientos de resentimiento que le lleven a beber a escondidas como forma de castigar a su familia.
  4. La pareja de la persona enferma intenta abandonar al enfermo. Esto puede producir un aumento de los sentimientos de tensión, ansiedad y miedo en la persona adicta, que le lleven a aumentar su consumo. Esto no quiere decir que el/la esposo/a no pueda tomar la decisión de abandonar, sino que si se toma esta decisión debe hacerlo pensando que es lo mejor para él o ella o para los hijos y no pensando en el efecto que podría hacer sobre el enfermo.
  5. Los miembros de la familia tratan de cambiar su conducta como consecuencia de la creencia de que son ellos quienes inducen al enfermo a beber. Otra vez la familia está asumiendo la responsabilidad de los problemas de bebida.

Es importante que la familia deje que la propia persona adicta asuma la responsabilidad sobre su problema con la bebida, ya que solo de esta manera podrá cambiar su conducta.

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