El consumo abusivo de alcohol es un problema mundial que genera más de dos millones de muertes cada año. Además, el alcoholismo se asocia con problemas de salud, sufrimiento, ruptura familiar, etc. Una de las maneras más efectivas de prevenir esta enfermedad es detectarla a tiempo e intervenir cuanto antes. Hoy, damos 5 señales de que estás abusando del alcohol.

¿Estás abusando del alcohol?

1.- Descuidas repetidamente tus responsabilidades

Las tareas del hogar, el trabajo o el cuidado de los hijos pasan a un segundo plano por el alcohol.  Si el beber está interfiriendo en tus actividades debes plantearte la existencia de un problema.

2- Bebes en situaciones en las que es físicamente peligroso

Por ejemplo, si bebes a pesar de saber que tienes que conducir o a pesar de que estas tomando algún fármaco puede que tengas un problema de alcoholismo.

3.- Bebes a pesar de los problemas que está causando el alcohol en tu relación

Tu pareja y tu hijos se han quejado en repetidas ocasiones de tu forma de beber, pero tú prefieres seguir haciéndolo a pesar de que estás poniendo en peligro tu relación.

4.- La bebida te ha traído problemas legales

Has tenido problemas con la justicia por beber, por ejemplo has sido arrestado conduciendo borracho o por desorden publico.

5.- Bebes como una forma de relajarte y evitar el estrés

El alcohol se ha convertido en tu forma preferida de afrontar el estrés diario.

Mitos sobre el consumo de alcohol

La negación es uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta una persona alcohólica a la hora de pedir ayuda. El deseo de beber es tan fuerte que la persona adicta busca cualquier excusa que le permita racionalizar el consumo de alcohol, aun cuando las consecuencias negativas del mismo son obvias. Algunos de los pretextos que utilizan las personas alcohólicas para seguir bebiendo son los siguientes:

1.- Soy capaz de dejar de beber en cualquier momento.

Muchas personas con problemas con el alcohol se justifican pensando que pueden dejar de beber cuando ellos lo decidan. Y en un gran porcentaje de los casos esto es solo una excusa para seguir bebiendo. Decirte sí mismo que puedes dejar de beber es una forma de sentir control, a pesar de que todas las pruebas indiquen lo contrario. 

2.- El alcohol es MI problema. Yo soy el que lo sufro, así que nadie tiene derecho a decirme que pare de beber.

Es cierto que la decisión de buscar ayuda y dejar de beber incumbe principalmente a la persona alcohólica. Sin embargo, las consecuencias del consumo de alcohol afectan al bebedor pero también a su familia y su entorno más cercano, que sufre con su enfermedad.

3.- No necesito beber todos los días por lo que no soy alcohólico (o yo solo bebo vino y cerveza por lo que no puedo ser alcohólico).

El alcoholismo no se define por la cantidad de alcohol que ingiere, ni por lo que consume. Son los efectos del alcohol en la vida los que definen el problema. Si tu consumo, sea el que sea, está causando problemas en  casa o en otros ámbitos, tienes un problema con la bebida.

4.- No soy alcohólico porque tengo trabajo y una vida ordenada.

No es necesario vivir en la calle para ser alcohólico. Muchas personas con adicción al alcohol son capaces de llevar una vida normalizada, manteniendo su trabajo y cuidando a su familia. Sin embargo, esto no significa que no tengan un problema con la bebida

5.- Beber no es tan peligroso como la adicción a otras drogas.

El alcohol es una droga y el alcoholismo resulta tan perjudicial como la adicción a otras sustancias. El alcohol genera una serie de daños en el organismo y el cerebro de la persona adicta, que pueden incluso poner el peligro la vida de quien lo consume. Además, el síndrome de abstinencia del alcohol es uno de los más peligrosos, que puede causar la muerte de la persona si no se realiza bajo supervisión médica.

Sufrir una enfermedad como el alcoholismo supone luchar contra un montón de emociones dolorosas como la vergüenza, el miedo o la culpa. Muchas veces, el problema puede ser tan abrumador que la persona y su entorno prefieren ignorarlo y actuar como si todo estuviese bien. Sin embargo, es necesario plantar cara a la enfermedad y retomar las riendas de la vida antes de que la adicción acabe por destrozar a la persona y a todo su entorno.

Una buena forma de afrontar el problema del alcoholismo es pedir ayuda. En Síndrome Adicciones contamos con un equipo de expertos profesionales que pueden orientar a la persona adicta y su familia en el duro camino de dejar el alcohol y recuperar su vida. Llámanos.

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