Cuando una mujer embarazada consume alcohol, esta sustancia atraviesa la barrera placentaria y llega al bebe a través de la sangre de la madre. Al cabo de una hora, ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre.

Todo el cuerpo del feto se ve afectado por el consumo de alcohol en la madre; no obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es uno de los órganos más vulnerables al consumo en cualquier momento del embarazo.

El consumo de alcohol durante los tres primeros meses de embarazo puede causar características faciales anormales en el bebé (cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, ojos pequeños y rascados con pliegues característicos...). También pueden generarse problemas de crecimiento, alteraciones cardiacas o del sistema nervioso central si la madre consume alcohol durante cualquier etapa del embarazo.

El consumo de alcohol en el embarazo puede llevar al desarrollo del síndrome alcohólico fetal en el bebe, que cursa con problemas de comportamiento y atención, anomalías cardíacas, cambios en la forma de la cara, crecimiento deficiente antes y después del parto, problemas de aprendizaje, pensamiento y habla y problemas con el movimiento y el equilibrio.

Estos problemas de salud son permanentes y afectan gravemente a la salud del bebe. El alcohol también puede producir parálisis cerebral, parto prematuro o aborto espontáneo durante el embarazo. Al nacer estos niños pueden pesar y medir menos, aunque otras veces este retraso en el crecimiento se manifiesta más tarde.

En España, el consumo de alcohol durante el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental y, sin embargo, es enteramente prevenible.

Hay que tener en cuenta que ningún momento del embarazo se considera seguro para consumir alcohol; de igual manera, no hay ningún tipo de bebida alcohólica ni se conoce una cantidad que la mujer embarazada pueda ingerir sin correr riesgos. La abstinencia durante todo el embarazo es la única garantía para no desarrollar estas patologías relacionadas con el alcohol.

Más tarde, durante la infancia, también pueden aparecer alteraciones en el desarrollo y el comportamiento del niño como hiperactividad, problemas de memoria, lenguaje, adaptación social, etc.

De todas las drogas, el alcohol es la más peligrosa para el desarrollo fetal. Las consecuencias del consumo de alcohol durante la gestación pueden manifestarse en el bebé en el momento del nacimiento o en etapas posteriores del desarrollo.

Tampoco la lactancia es un buen periodo para consumir alcohol, ya que este puede pasar al bebé por medio de la leche materna. Hay determinadas creencias sobre los beneficios del consumo de ciertas bebidas alcohólicas que son rigurosamente falsas. El alcohol no aumenta la cantidad ni la calidad de la leche materna y su consumo solo representa un perjuicio para el bebé.

Si estás embarazada o estás planificando tu embarazo recuerda, el consumo de alcohol debe ser cero.

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