La prevención del consumo de alcohol es un conflicto que ha de ser enfocado desde muy temprana edad. Lo ideal es concienciar a los adolescentes de que no prueben el alcohol hasta la edad adulta, ya que esto será un buen indicador del tipo de uso que le darán a la sustancia en el futuro. Un joven que no ha probado el alcohol hasta la edad adulta es un joven que ha aprendido a socializar con su entorno sin el uso de esta sustancia, otorgando así un mayor abanico de recursos sociales, previniendo el consumo futuro como consecuencia de la presión del grupo y como escape social.

Uno de los principales problemas es lo normalizada que esta la sustancia en el día a día, llegando a considerarse positiva en según qué ocasión. Es muy difícil para un adolescente concienciarse de los peligros del alcohol si día a día ve a sus padres consumirlo en los momentos de tranquilidad, o contando historias “fantásticas” protagonizadas por esta sustancia. Todo esto puede llevar al adolescente a considerar que en determinadas situaciones el consumo de alcohol está justificado.

Dentro de la prevención es importante informar al joven de los efectos del consumo de alcohol, ya que evitar el tema puede provocar un efecto contraproducente. Importante explicar que es el alcoholismo y los efectos nocivos de la sustancias a corto y largo plazo.

Corto plazo:

Dificultades en el lenguaje y la pronunciación, menor coordinación motora, sensación de confianza y libertad (desinhibidor), perdida de concentración, alteraciones en la percepción, cambios bruscos en el estado de ánimo, pérdida de capacidad de juicio (Menor sentido del peligro), etc.

Largo plazo:

Dependencia (alcoholismo, síndrome de abstinencia), enfermedades hepáticas, alta presión arterial (problemas circulatorios, de corazón, derrames, etc.), problemas sexuales, daños a los nervios, daños cerebrales permanentes, deficiencia de vitamina B1 (síndrome o sicosis de Korsakoff), úlceras, gastritis, desnutrición, cáncer, etc.

Factores a destacar en la prevención del consumo de alcohol son la autoestima y las habilidades sociales del adolescente, ya que en innumerables ocasiones esta sustancia se utiliza como medio para desinhibirse y poder interactuar socialmente de forma relajada. Aunque esta relajación es ilusoria, ya que la sustancia lleva en muchas ocasiones a situaciones de las cuales los consumidores acaban arrepintiéndose y creando más malestar, sin contar con la dependencia social que crea si la persona no aprende a relacionarse sin el uso de la sustancia.

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