Se conocen como drogas de club a un grupo heterogéneo de sustancias que suelen consumirse en clubes nocturnos, bares, fiestas y raves. El gamma hidroxibutirato (GHB), el rohipnol, y la ketamina se incluyen en este grupo de sustancias, con la característica particular de que estas tres, son utilizadas en algunas ocasiones para cometer delitos sexuales.

El GHB es un depresor del sistema nervioso central cuyo uso está aprobado para el tratamiento de la narcolepsia. El Rohipol, por su parte, es una benzodiacepina similar al valium y la ketamina es un anestésico que se utiliza en la práctica veterinaria. Las facilidades para adquirir estas drogas por Internet y el hecho de que sus síntomas sean inespecíficos y puedan confundirse con los de una borrachera han hecho saltar las alarmas de los profesionales sanitarios, que cada vez reciben más casos de personas susceptibles de haber sido victimas de una sumisión química.

Estas sustancias no tienen olor ni sabor por lo que pueden camuflarse con una bebida que se ofrece a la victima. En otros casos, la victima toma la droga conscientemente pensando que va a producir unos efectos distintos a los reales. .

La sumisión química es la administración de sustancias psicoactivas con fines delictivos o criminales, en este caso, practicas sexuales de riesgo que pueden desencadenar problemas como enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, contracepción de urgencia y trauma psicológico.

No es una leyenda urbana, y aunque no hay datos oficiales al respecto, existe una sensación generalizada entre los profesionales sanitarios de que el fenómeno va en aumento.

El perfil de las victimas es el de una mujer joven, de unos treinta años, que acude a un lugar de ocio (bares, discotecas, fiestas) y acaba despertando en un lugar desconocido con signos de haber mantenido relaciones sexuales no consentidas. No hay lesiones físicas ya que la victima drogada nunca opone resistencia.


Consejos para no convertirse en víctima

  •  Procura salir en grupo y permanecer en compañía la mayor parte del tiempo.
  • Lo mejor es sostener la bebida en la mano todo el tiempo o pedirle a alguien de confianza que lo haga por ti.
  • Pide tu mismo al camarero en lugar de que alguien, especialmente si no le conoces bien, te  traiga la consumición. Mira cuando te sirven.
  • Ofrece tu ayuda si encuentras a alguien borracho o drogado y no lo dejes solo.
  • Controla. No bebas demasiado ni muy deprisa. El alcohol es la droga más utilizada para producir esta sumisión química.
  • Procura no beber de garrafas o cubos en los que no sabes qué hay, que estén preparados con antelación o salgan de un grifo.
  • Si piensas que lo que estas tomando tiene una apariencia extraña o sabe raro no lo termines.
  • Si ligas avisa a tu grupo de amigos de que te vas y diles con quién.
  • No aceptes consumiciones de desconocidos, especialmente si se acercan con la bebida lista para tomar.

 

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