La Real Academia de la Lengua Española define motivación como "el ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia". En el caso del tratamiento de las adicciones,  la motivación es un elemento esencial que va a influir sobremanera en el éxito de la terapia en las clínicas de desintoxicación. Así, cuando un paciente tiene ‘buena motivación’ consigue su fin, pero cuando la motivación es débil se fracasa. Las fuentes de motivación en el tratamiento en las clínicas de desintoxicación son muchas y muy variadas; y todas ellas son válidas de cara a conseguir la recuperación.

En general, podemos distinguir dos tipos de "motivos" por los que un paciente acude a un centro de desintoxicación en busca de ayuda:

 

Positivos: son razones personales, internas, planteadas por el propio sujeto; relacionadas con una buena motivación.

Negativos: generalmente son presiones externas (problemas familiares, laborales, legales, de pareja, económicos, falta de droga en el mercado, etc.) o internas (malestar físico producido por el síndrome de abstinencia, etc.).

La pregunta clave para saber cuál es la motivación de cada paciente es: "¿Qué obtengo yo por no consumir?"

El proceso mediante el cual una persona pasa desde una adicción activa hacia la recuperación sostenida, está basado en una toma de conciencia progresiva acerca de la enfermedad y de la necesidad de cambio. Este proceso influye en la motivación de la persona adicta y le lleva a atravesar una serie de etapas relacionadas con la motivación a dejar de consumir. Prochaska y Di Clemente postularon el Modelo Tranteórico del Cambio para explicar estas etapas:

Precontemplación: En esta etapa la persona no tiene conciencia de la existencia del problema. Por esta razón el adicto no estará motivado a buscar ayuda, lo cual hará que la adicción siga evolucionando y se acumulen las consecuencias negativas.

Contemplación: En esta etapa ya las evidencias del daño se hacen obvias para el adicto, desarrollando una conciencia del problema que va de menor a mayor. La persona en contemplación, comienza a invertir energía psicológica en pensar acerca del cambio, pero esto no se traduce en acciones concretas como ir a una clínica de desintoxicación.

Preparación: En esta etapa las personas se motivan a buscar ayuda porque saben que deben hacer algo para resolver el problema. La persona acude a la clínica de desintoxicación, pide consejo y planifica. Aún así, no se ha llegado al punto donde se está dispuesto a invertir mucha energía en los cambios, por lo tanto el problema sigue evolucionando.

Acción: En esta etapa ya se ha pasado el punto de tolerancia, por lo que el adicto esta listo para hacer los cambios necesarios. Una vez llegado a este punto la persona sabe que no quiere seguir viviendo en su actual situación y estará dispuesto a invertir energía en los cambios. Sin embargo,si no se canaliza adecuadamente puede no avanzarse en la dirección correcta. Por ello es necesario acudir a las clínicas de desintoxicación.

Mantenimiento: Una vez realizados los cambios hay que mantenerlos lo suficiente para que se hagan permanentes. Es muy usual que las personas en recuperación, se descuiden en esta fase porque a veces, no hay adecuada conciencia de la tendencia a la recaída. Si la persona invierte tiempo en mantener los cambios logrados todo irá bien, pero si se descuida o aminora la marcha, puede presentarse una recaída.

Recaídas: La adicción tiene una tendencia natural a la recaída debido a la gran cantidad de elementos aprendidos y estructurales, que están activos a pesar de que se hayan adquiridos nuevos hábitos de comportamiento. A esto se suma el hecho de que los cambios por realizar, pueden ser abrumadores. Las recaídas, muchas veces, son parte del aprendizaje hacia el mejoramiento de la recuperación. En esto la adicción se comporta como otras enfermedades crónicas.

Terminación: Una vez que los cambios son mantenidos a lo largo del tiempo, los disparadores y conductas de búsqueda, así como los deseos de uso, dejan de poseer la fuerza que han tenido sobre el adicto; se hacen menos intensos progresivamente, hasta que cesan. Aún así la tendencia a la recaída se mantiene, por lo que la recuperación en el adicto, es un proceso que dura de por vida.

Este modelo transteórico del cambio hace notar que la motivación no es una cualidad estática, sino más bien un recurso psicológico dinámico, que puede incrementarse a medida que la persona toma conciencia de su problema. Por eso, una de las tareas más importantes en las clínicas de desintoxicación es aumentar la motivación hacia el cambio de los pacientes.

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