Continuamos hablando de los alucinógenos y las sustancias disociativas, haciendo especial hincapié en la ketamina y el PCP. Estas drogas tienen en común su capacidad para distorsionar la realidad y la forma en la que el usuario percibe el tiempo, el movimiento, los colores, los sonidos y a sí mismo.

El PCP fue desarrollado en los años 50 como un anestésico quirúrgico, aunque nunca fue aprobado para el uso humano debido a los problemas que surgieron durante los estudios clínicos. Así, los pacientes experimentaban estupor, delirios y la sensación de estar fuera de sus cuerpos y separados de su ambiente.

En los años 70 apareció el PCP en polvo, conocido como "polvo de ángel". Esta droga se rocía en el cannabis o en el tabaco y después se fuma, produciendo un efecto inmediato.

El PCP interactúa con receptores glutamatérgicos en el cerebro, que son los encargados de la percepción del dolor, la cognición (incluyendo aprendizaje y memoria) y la emoción. Como el resto de las drogas de abuso, el PCP incrementa los niveles de dopamina cerebral, lo que produce la sensación de euforia y placer característica de todas las drogas.

A dosis bajas, el PCP produce respiración poco profunda y rápida, aumento de la presión arterial y el ritmo cardíaco, y aumento de la temperatura. Cuando se duplica la dosis los cambios respiratorios y cardíacos se vuelven peligrosos  y suelen estar acompañados de nauseas, visión borrosa, mareos y disminución de la sensibilidad al dolor. También pueden producirse contracciones musculares severas que pueden derivar en fracturas oseas y fallo renal (como consecuencia de la desintegración del tejido muscular).

Los efectos del PCP son impredecibles y pueden durar días. Algunos usuarios relatan una sensación de estar apartados de la realidad que incluye distorsiones en tiempo y espacio. También relatan sentimientos de fuerza exagerada e invulnerabilidad.

La ketamina ("k", "keta", "Especial K"...) también fue desarrollada como anestésico disociativo para reemplazar al PCP y actualmente se utiliza con este fin en veterinaria.

La ketamina comparte con el PCP su estructura química y sus mecanismos de acción. No obstante, la ketamina es mucho más potente y sus efectos son menos duraderos. Los usuarios informan de sensaciones que van desde un agradable sentimiento de flotar hasta sentirse separados de sus cuerpos. Algunos usuarios experimentan sensaciones aterradoras que describen como cercanas a las muerte, similares al "mal viaje" de los usuarios de LSD.

La ketamina es incolora e insabora, por lo que se puede añadir a las bebidas sin que se detecte. Debido a esta propiedad y a su capacidad para producir amnesia, se utiliza para la realización de asaltos sexuales conocidos como "violaciones que ocurren en citas".

Por último, tenemos que hablar del dextrometorfano o DXM, un supresor para la tos que se encuentra en varios medicamentos vendidos sin receta médica. Al igual que el PCP y la ketamina, el DXM actúa sobre los receptores del glutamato, produciendo efectos disociativos a dosis altas.

Los usuarios de esta sustancia describen un conjunto distinto de altibajos, que van desde un leve efecto estimulante con percepciones visuales a dosis bajas hasta una sensación de disociación completa del cuerpo.

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