El consumo de alcohol y otras drogas sigue siendo un problema oculto en las mujeres. No se habla de él ni se le presta la atención que requiere, pero existe y hace estragos tanto en la mujer adicta que lo padecen como en todo su entorno familiar.

Una de cada cuatro personas que abusan de las drogas es mujer. A pesar de que son bastante menos numerosas que los hombres, su tratamiento es más complejo. Por un lado, distintos estudios han demostrado como la dependencia es más grave en las mujeres adictas, por factores biológicos como el peso o la tasa de metabolización. Por otro, las mujeres que padecen esta enfermedad se enfrentan a un estigma social demasiado grande, que puede frenar su motivación al tratamiento.

En el caso del alcoholismo, hay algunas diferencias entre los hombres alcohólicos y las mujeres adictas. En este sentido, los varones suelen beber fuera de casa y llegar a casa con altos niveles de alcoholemia. Las mujeres, por el contrario, son más proclives a  beber en sus casas, a escondidas y ocultando botellas y vasos.

Estudios recientes ponen de relieve la importancia de los factores sociales en la percepción que se tiene de la mujer adicta en relación al hombre alcohólico, así mientras que el 50% de las personas desaprobarían fuertemente a una mujer bebida en una fiesta, sólo el 30% desaprobarían a un hombre bebido, existiendo una mayor sanción social para las mujeres.

Respecto al tratamiento de la mujer con un problema de abuso de sustancias, debe adecuarse a las diferencias biológicas que la separan del hombre, pero también a los factores sociales y ambientales únicos del genero femenino. Todos estos factores van a influir en la motivación para usar drogas, las razones para buscar tratamiento, los tipos de ambiente donde es tratada la persona o el tratamiento más eficaz.

Muchas circunstancias de la vida afectan a las mujeres de modo preferencial, lo cual requiere un enfoque de tratamiento especializado. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que el trauma físico y sexual seguido del trastorno de estrés postraumático es más común en las mujeres adictas que en los hombres que buscan tratamiento. Otros factores distintivos en las mujeres que pueden influir en el proceso de tratamiento abarcan cuestiones relacionadas con el embarazo y el cuidado de niños, la independencia financiera y la manera en la que ingresan al tratamiento (ya que es más probable que las mujeres busquen ayuda de un profesional de la salud general o mental).

Por todo esto se hace imprescindible tener en consideración el genero del cliente que ingresa en tratamiento. Las dificultades a las que se enfrenta una mujer que pide ayuda por un problema de adicción son muy numerosas y los profesionales debemos intentar facilitar este proceso.

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