La adicción no solo afecta al adicto, sino también a toda su familia. La familia de la persona adicta desarrolla una serie de síntomas emocionales, mentales, sociales y conductuales a causa de la enfermedad en uno de sus miembros. En el artículo de hoy analizamos cuál es el efecto de la adicción en la familia y como se puede revertir.

El efecto de la adicción en la familia

Muchas veces, la reacción de la familia a los comportamientos del adicto se produce por  la ignorancia de los familiares sobre esta enfermedad. Reaccionan al comportamiento del adicto como si se tratara de una persona normal y sana, que realiza los consumos de manera voluntaria. De este modo acaban sintiéndose heridos, enfadados, impotentes o culpables, resentidos, es decir, sintiéndose víctimas del adicto y culpabilizándolo.

Además, la adicción genera una serie de características en el núcleo familiar que pasamos a describir:

1.- Negación de la situación

En un primer momento, tanto la familia como el propio adicto, intentan negar la situación y hacen oídos sordos a la adicción. Se intentan guardas las apariencias de cara al exterior y mantener la adicción en secreto. Muchas veces, aparecen sentimientos de vergüenza por la situación que pueden resultar muy dolorosos. Algunos miembros de la familia ocultan la enfermedad de cara al exterior mientras que otros la niegan por completo, incluso ante ellos mismos.

La negación ralentiza la búsqueda de soluciones e impide que se reconozca el problema.

2.- No expresión de las emociones intensas

Muchas veces, se impide a los miembros de la familia que expreses sus emociones, sobre todo las más intensas, para no perturbar al adicto y "darle motivos" para consumir. La familia suele mantener un "silencio emocional", pues temen las reaaciones de la persona adicta.

Esto supone que tampoco se habla de la adicción, puesto que es un tema con una alta carga emocional.

Al intentar suprimir las emociones intensas, la familia vive en una especie de anestesia emocional, dónde deja de sentir por completo. Esto hace que muchos familiares de personas con adicciones acaben teniendo problemas para saber lo que sientes o para identificar sus propias emociones.

3.- Intentos de control

Los miembros de la familia intentan hacer todo lo posible para que el adicto abandone su adicción, pero estos intentos fracasan una y otra vez. Intentan también controlarse unos a otros para hacer lo que cada uno considera adecuado. La familia se puede dividir entre los que consideran que hay que echar al adicto de casa y cortar sus relaciones con él o ella, y los que se ponen de parte del adicto, buscando excusas y encubriendo las consecuencias de su conducta.

4.- Inversión de roles

Estos intentos de control pueden hacer que se difuminen las fronteras generacionales que existen en las familias. Lo común es que en la familia, los padres no compartan alguna información con sus hijos ni utilicen a estos como apoyo emocional.

En la familia del adicto, el nivel de estrés es tan alto que los hijos se ven obligados a cuidar de sus padres, haciendose responsables de una situación que no les corresponde.  Todo esto hace que los niños deban negar sus propias necesidades y se conviertan en adultos demasiado pronto.

5.- Comportamientos que fomentan la adicción

Para sacar a su familia adelante, la pareja del adicto no tiene más remedio que empezar a realizar las tareas y obligaciones que antes realizaba el adicto. Si el adicto pierde el trabajo, la pérdida de ingresos puede hacer que no puedan pagar las facturas. Si tiene suerte, tal vez encuentre el modo de ganar más dinero, pagar las facturas y sacar a su familia adelante, pero al hacerlo también está impidiendo que el adicto sufra las consecuencias negativas de su conducta. El adicto puede continuar con su adicción sin que haya consecuencias realmente graves, porque su pareja se encarga de "limpiar los platos rotos" y proveer a la familia de lo necesario. Así, la familia del adicto cae en una trampa que perpetúa la adicción.

La codependencia

Una de las situaciones más típicas que puede darse en la familia del adicto es la codependencia. La codependencia es el estado de pensar, sentir y actuar por el cual la persona está tan obsesionada con la idea de hacer que el adicto deje su adicción, que se olvida de cuidar sus propias necesidades. Vive a través del adicto, y pierde su propia identidad con el último fin de lograr controlar al adicto.

La paradoja de la lucha de control es que el que trata de controlar a una persona, depende de ella, y el que está siendo controlado, depende a su vez, de la persona que controla. El control no libera, sino que encarcela al controlador y al que se está controlando. Así ocurre al codependiente que vive con el adicto. Este pierde su identidad al punto de descuidar sus necesidades personales, reprime tanto sus emociones, que deja de saber lo que verdaderamente siente, se ajusta tanto a las necesidades del adicto, que olvida lo que le gusta, o lo que quiere.

Debe tener mucho cuidado en todo lo que dice, siente y hace, para no molestar al adicto. Pierde la capacidad de concentrarse en su trabajo, siempre está preocupado, pensando y supervisando al adicto. Deja de entretenerse en sus momentos de relax, pasa su vida tratando de adivinar lo que el adicto piensa, siente, o quiere hacer, para adelantarse a él y bloquear la posibilidad de que logre usar la droga.

Por todos estos motivos, las personas que han vivido en una familia con adicto, pueden necesitar la ayuda de un psicólogo para superar estos problemas y poder mantener relaciones sanas y normales en la edad adulta. En Síndrome Adicciones contamos con una unidad especializada en el tratamiento familiar de las adicciones, que se encarga de ayudar al núcleo familiar a afrontar la recuperación del adicto y a sanar los traumas emocionales que esta situación les haya podido generar.

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