Encontramos más de 600 sustancias tóxicas y aditivos dentro de un cigarrillo. Estas sustancias intentan hacer más atractiva la experiencia de fumar, intensifican el sabor del tabaco y enmascaran el olor e para minimizar las molestias de fumar.

Entre los ingredientes que contiene un cigarrillo se pueden encontrar nicotina, alquitrán, amoniaco, monóxido de carbono, óxido nitroso y otros ingredientes tan apetecibles como mercurio o metales tóxicos (níquel, plomo, arsénico...). Al fumar, con cada inhalación llegan a nuestros pulmones todos estos productos químicos que componen el tabaco. A través de la sangre las toxinas se esparcen por todos nuestro cuerpo.

Con todo esto, dejar de fumar  se convierte en una obligación para todos aquellos que cuidan de su salud y de la de su entorno.

20 minutos después de apagar nuestro último cigarrillo el cuerpo comienza a experimentar los primeros beneficios. A los 3 días, toda la nicotina de nuestro cuerpo ha desaparecido y el cuerpo empieza a repararse. Estos primeros días puede aparecer un leve síndrome de abstinencia que puede llegar a ser molesto en algunas ocasiones.

El tabaco está implicado en una de cada cinco muertes por lo que dejar de fumar puede convertirse en tu seguro de vida. El tabaco se ha relacionado con enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, bronquitis crónica, enfisema y al menos otros 13 tipos de cáncer.

Por otro lado, dejar de fumar beneficia a nuestro entorno. Se calcula que en Estados Unidos, casi 50.000 muertes anuales son producto de la exposición de los no fumadores al humo del tabaco.

No hay que esperar demasiado tiempo para ver los primeros beneficios de dejar de fumar. Como hemos dicho, solo 20 minutos después de apagar el cigarro empieza a disminuir nuestra presión arterial y la frecuencia cardíaca se normaliza. En las 12 horas siguientes, los niveles de monóxido de carbono de nuestro cuerpo se igualan a los de los no fumadores. Después de 3 meses sin fumar mejoran nuestra circulación y  función pulmonar y a los 9 meses habrá desaparecido la tos.

Tras un año sin fumar el riesgo de enfermedad cardíaca disminuye a la mitad y a los 5 años, el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago o vejiga se han reducido a la mitad. 10 años después del último cigarrillo hay la mitad de probabilidades de morir de cáncer de pulmón, páncreas o laringe.

A los 15 años el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el tabaco es  mismo que en aquellos que no fuman.

Sabemos que dejar de fumar no es fácil. Si necesitas ayuda podemos guiarte en el proceso de alejar el tabaco de tu vida.

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