La ketamina, el polvo de ángel (PCP) o los tripis (LSD), son la forma con la que se conoce en la calle a aquellas drogas que distorsionan la forma en la que el usuario percibe el tiempo, el movimiento, los colores, los sonidos y a sí mismo. Estas drogas entorpecen la capacidad de la persona para pensar y comunicarse llegando incluso a producir dificultades para reconocer la realidad.

Las drogas alucinógenas y disociativas llevan miles de años formando parte  de la cultura humana. Plantas como la mescalina o la psilocibina se han utilizado históricamente para rituales sociales y religiosos. No obstante, los nuevos alucinógenos sintéticos tienen un efecto mucho más potente que sus predecesoras naturales.

Los alucinógenos son drogas que causan alteraciones profundas en la percepción de la realidad del usuario. Las personas pueden ver imágenes, oír sonidos y sentir sensaciones que parecen reales pero no existen. El LSD  (abreviatura de dietilamida del ácido lisérgico) es la droga más representativa de este tipo de sustancias.

Las drogas como el PCP y la ketamina, que fueron inicialmente desarrolladas como anestésicos generales, distorsionan las percepciones visuales y auditivas y producen  sentimientos de aislamiento o disociación del medio ambiente y de uno mismo. No obstante, estas alteraciones no son alucinaciones por lo que estas drogas se consideran anestésicos disociativos más que sustancias alucinógenas.

Así, mientras que el LSD y otras drogas alucinógenas actúan mediante el sistema serotoninérgico, las sustancias disociativas interaccionan con el glutamato cerebral.

A corto plazo, el PCP y la ketamina pueden causar depresión respiratoria y anormalidades en el ritmo cardíaco. El LSD, por su parte, puede ser responsable de alteraciones sobre la percepción y el estado de ánimo asociadas a episodios psicóticos,

A pesar de que el uso del LSD ha disminuido desde los años 90, la ketamina y PCP están siendo muy populares en las fiestas y raves que duran varios días.

El LSD es un material blanco, inodoro y soluble en agua. Es la droga más potente que se conoce para alterar el estado de ánimo y la percepción.  Los efectos del LSD comienzan a los 30-90 minutos de ser ingerido y pueden durar hasta doce horas. Los usuarios refieren viajes, que pueden ser muy placenteros o producir pensamientos aterradores, ansiedad, pesadillas, miedo a volverse loco... A estos últimos se los conoce como malos viajes.

Los efectos de esta sustancia son impredecibles y pueden variar dependiendo de la cantidad, la personalidad, el estado de ánimo, las expectativas y el entorno del usuario. A nivel fisiológico, el LSD produce un aumento de la presión arterial y el ritmo cardíaco, mareo, inapetencia, sequedad en la boca, sudoración, nauseas y temblores. No obstante, los principales efectos de la droga son de tipo emocional y sensorial. Las emociones varían tan rápido dentro de un rango que va desde el miedo hasta la euforia que puede parecer que la persona experimenta varias emociones a la vez.

A largo plazo, el uso de LSD se ha asociado a la psicosis persistente y el trastorno perceptivo inducido por alucinógenos, conocido comunmente como "flashbacks". Un "flashback" es la reaparición espontanea de sensaciones similares a experiencias vividas cuando se usó la droga en un momento en el que el cuerpo está libre de la sustancia. Estas experiencias pueden incluir alucinaciones y perturbaciones visuales y pueden producirse incluso años después de el último consumo.

Comentarios
    Recupera tu vida

    Categorías

    Únete a nuestra comunidad

    Visita nuestro canal

    YOU Tube
    sindrome-guia-dejar-alcohol-pareja