La patología dual se entiende como la presencia conjunta o comorbilidad de una adicción y otro trastorno mental.
Por un lado las adicciones pueden ser a sustancias como el tabaco, el café , alcohol, analgésicos o aquellas no integradas como el cannabis, los estimulantes, (cocaína, anfetaminas, etcétera) y los opiáceos. También se incorporan adicciones comportamentales como la ludopatía y los trastornos alimenticios.
Y por otro lado, los trastornos mentales en la patología dual hacen referencia a trastornos de ansiedad, (trastorno ansiedad generalizada, ansiedad social, etcétera.), trastornos del estado de ánimo, (depresión, trastorno bipolar, etcétera.), trastornos del espectro de la esquizofrenia y la psicosis, Trastorno Déficit Atención e Hiperactividad (TDAH), y diferentes rasgos y trastornos de personalidad (antisocial, límite o boderline, esquizotípico, evitativo y obsesivo, fundamentalmente). Además de los trastornos de la conducta alimentaria

No se puede afirmar, sin embargo, que el trastorno mental es consecuencia de la adicción, sino que se presentan conjuntamente. Puede ser debido a una vulnerabilidad genética que se activa con los factores ambientales o experienciales del sujeto (ante el consumo continuado de drogas), por ejemplo.
Sin embargo, hay un grupo de afectaciones que deben ser excluidas de la consideración de la Patología Dual, como son todas aquellas reactivas y transitorias, por ejemplo: cuadros reactivos por intoxicación, y cuadros reactivos por efecto del síndrome de abstinencia a determinadas sustancias.

Los factores de riesgo para la recuperación de la persona, serían: el deterioro de la situación psiquiátrica que pone en riesgo la situación de protección frente al consumo, y a la inversa: el consumo provocará un deterioro psiquiátrico significativo y la dependencia podrá dar lugar a una progresiva erosión. Además la conducta de consumo de sustancias puede considerarse una forma de automedicación para el trastorno psiquiátrico. Consecuencia de esto es que los individuos con trastornos psiquiátricos determinados escogen con frecuencia y, de forma preferente, sustancias concretas que eliminan o alivian una determinada sintomatología. El consumo de sustancias puede constituir un mecanismo de afrontamiento, aunque éste pueda ser desadaptativo.
Por otro lado se presenta un menor cumplimiento terapéutico por parte del paciente, mayor tasa de recaídas y hospitalizaciones, aumento de la agresividad (hacia sí o hacia otros), mayor incidencia de problemas legales y sociales (menor apoyo sociofamiliar, desempleo, adopción de roles sociales “marginales”,...)
Por todo lo anteriormente dicho, la mejor intervención en un caso de patología dual sería la de un modelo integrador , el cual nos permite abordar el diagnóstico y el tratamiento de pacientes en los que concurren no solo trastornos psiquiátricos con adicciones a drogas si no cada vez de forma más frecuente con comportamientos adictivos no relacionados con sustancias.
Las CONSECUENCIAS del tratamiento integrado: El paciente recibe un tratamiento especializado a nivel técnico que aborda globalmente su cuadro dual. Se forma un Equipo Técnico Multidisciplinar para responder a las necesidades del paciente. Se generarán alternativas de tratamiento adaptadas a cada momento del proceso. Se efectuaría el tratamiento de ambos trastornos por un mismo profesional clínico o dentro de un único programa. Sería un modelo a medio-largo plazo insertado en un proceso de rehabilitación Psicosocial y con una evaluación diagnóstica rigurosa, que incluya: psicoterapia individual, grupal y familiar, tratamiento psiquiátrico-farmacológico, técnicas cognitivo-conductuales, entrenamiento en habilidades sociales, resolución de problemas, desarrollo de estrategias de afrontamiento, modificación de cogniciones erróneas, modificación de conductas que mantienen el consumo o intervienen en el trastorno mental de base, psicoeducación y controles toxicológicos.
A pesar de las dificultades que entraña este diagnóstico, nunca deberíamos dar a un paciente y menos a una persona la etiqueta de caso perdido, utilizando un buen tratamiento, siempre hay esperanza de una mejora de la calidad de vida de la persona y de la minimización de riesgos y exclusión social. “Lo imposible solo tarda un poco más”
Palabras clave: patología dual, dorgodependencias, adicciones, sustancias, alcohol, estimulantes, opiáceos, trastornos de conducta

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