El uso de cualquier droga, incluido el alcohol, hace que conducir se convierta en una actividad de riesgo, tanto para el que consume como para todos aquellos con los que se encuentra. La asociación entre accidentes de tráfico y consumo de drogas está sobradamente demostrada. Además, hay que recordar que coger un vehículo bajo los efectos de cualquier droga es ilegal y puede ser sancionado hasta con penas de cárcel.

Las drogas suponen un peligro añadido en la carretera ya que todas ellas interfieren con las capacidades necesarias para la conducción, como son las habilidades motoras, el equilibrio y la coordinación, la percepción, la atención, el tiempo de reacción y el juicio. Además las sustancias crean una falsa de sensación de control e invulnerabilidad que se vuelve muy peligrosa al volante.

Según el último informa de la Dirección General de Tráfico (DGT), conducir bajo los efectos de las drogas multiplica por nueve el riesgo de sufrir o provocar un accidente de tráfico. Estas sustancias están involucradas en uno de cada cuatro accidentes de tráfico y suponen cada año la muerte de 9.000 personas en Europa.

En España, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses lo deja claro. El 43&% de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico en carretera durante el año 2013, dio positivo en alcohol, drogas y/o psicofármacos.

Pese a la creencia generalizada de que son los jóvenes quienes más frecuentemente conducen bajo los efectos del alcohol y drogas, la memoria del Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses demuestra lo contrario. De los 291 conductores fallecidos en accidentes de tráfico que dieron positivo en alcohol y/o drogas, 88 tenían entre 31 y 40 años, por delante de los que contaban entre 21 y 30 años. La mayoría eran hombres (275 hombres frente a 16 mujeres), y en el 74.23% de los casos se detectó alcohol (solo o asociado a otra droga).

No obstante, estos datos suponen un descenso con respecto a los de años anteriores una ruptura de la tendencia al alza que se venia registrando desde 2008.

Por otro lado, también nos gustaría resaltar que el 51% de los peatones atropellados en 2013 también habían consumido algún tipo de droga o psicofármaco.

Después del alcohol, el cannabis, es la sustancia que más frecuentemente se encuentra en la sangre de aquellos detenidos por intoxicación o en los conductores que han sufrido un accidente de tráfico. Distintos estudios muestran que entre el 4 y el 14% de los conductores accidentados dan positivo en THC (el ingrediente activo del cannabis).

Por otro lado, no nos gustaría olvidarnos de los fármacos de prescripción médica. Tanto los opioides para aliviar el dolor, como las benzodiacepinas recetadas para los trastornos de ansiedad y sueño interfieren en la conducción de vehículos. Es importante tener esto en cuenta ya que son fármacos comúnmente utilizados por la población.

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