Los fármacos y drogas estimulantes han llegado al mundo del trabajo. Abogados, corredores de bolsa, programadores, conferenciantes, obreros, médicos, profesores y otros muchos profesionales han tenido que recurrir a estas drogas para multiplicar su capacidad de trabajo y llegar al nivel que se les exige. Las drogas inteligentes o nootrópicas se han convertido en una moda entre estudiantes y trabajadores, que necesitan dar lo mejor de ellos mismos en sus puestos de trabajo. Hoy analizamos la peligrosidad de esta nueva moda y sus efectos reales sobre la productividad de los empleados.

Drogas inteligentes

Algunos utilizan sustancias legales como el metilfenidato (derivado anfetamínico utilizado para tratar el TDAH) o el modafinilo (fármaco que promueve el estado de vigilia y  se utiliza para desordenes del sueño como la narcolepsia o la apnea obstructiva del sueño). Otros, recurren a los clasicos estimulantes del mercado ilegal como la cocaína o el speed en busca de la energía que necesitan para aguantar la presión y el ritmo del trabajo.

En Estados Unidos llevan más de 15 años utilizando determinados medicamentos para aumentar la concentración y promover la agilidad mental en las Universidades, tanto por parte de los alumnos como de los profesores. Por ejemplo, en una investigación realizada en 2008, el 20% de os investigadores reconocieron utilizar potenciadores cognitivos.

Parece que esta moda está llegando a España. A pesar de que la última Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES) muestra que el consumo de anfetaminas, legales o no, es de un 0,6% en el ámbito laboral; cada vez son más los foros en los que los usuarios discuten sobre cantidades, mezclas y recetas para conseguir un rendimiento óptimo en el trabajo. 

Factores de riesgo

Las condiciones de trabajo (peligrosidad, trabajos nocturnos, estrés o tareas rutinarias), la insatisfacción laboral (trabajos poco remunerados, jornadas laborales muy largas...) y la precariedad y la inseguridad del puesto, son algunos de los motivos que predisponen a que los trabajadores consuman drogas en sus puestos de trabajo.

El miedo a perder el empleo, la obsesión por el rendimiento, la alta competitividad y la necesidad de ser los mejores llevan a muchas personas a sucumbir a la química para poder seguir en la carrera laboral.

En esta carrera, es necesario pararse a pensar si lo inteligente no sería escuchar al cuerpo y frenar la vorágine de trabajo en vez de intentar poner al límite a nuestro organismo, con el peligro que ello supone para nuestra salud.

Los derivados anfetamínicos como el metilfenidato estimulan las conexiones neuronales. En los últimos años se ha detectado un aumento del número de recetas falsas de estos fármacos así como intentos de conseguirlos en el mercado ilegal o en Internet.

El metilfenidato y fármacos similares están contraindicados para personas con problemas cardíacos como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad arterial oclusiva, la angina, la enfermedad cardíaca congénita o el infarto de miocardio. Al igual que otros estimulantes como la cocaína, el metilfenidato puede producir arritmias, taquicardias, palpitaciones o hipertensión arteria.  A pesar de la legalidad de estas sustancias, son fármacos peligrosos con consecuencias que pueden llegar a ser letales por lo que nunca deberían administrarse sin supervisión médica.

En nuestra sociedad existe una banalización sobre el uso de drogas, incluyendo el alcohol, que hace que se perciban como poco peligrosas y promueve su uso. Es necesario tener en cuenta las consecuencias sobre la salud que pueden traer todas estas sustancias, legaales o no, antes de valorar si merece la pena poner en riesgo nuestro organismo

Consecuencias a largo plazo: Absentismo laboral

A largo plazo, los efectos del consumo de este tipo de sustancias en el trabajo pueden ser fatales. Deterioro de la productividad y del ritmo de trabajo, absentismo, pérdida de interes por el trabajo, conflictos con el jefe y los compañeros, cambios en el estado de ánimo, ataques de ira y agresividad.

Así, según datos de las aseguradoras de Estados Unidos, entre 2002 y 2012, el absentismo laboral por incapacidad por la ingesta de sustancias adictivas creció un 17%.

"Sin límites"

En 2011, Bradley Cooper protagonizó esta película en la que se cuenta la historia de un escritor que consume una droga experimental que le permite usar el 100% de su cerebro y convertirse en un hombre de éxito. Pero lo que parece un sueño perfecto se convierte, poco a poco en un arma de destrucción.

Esta película refleja el problema del consumo de drogas inteligentes para rendir más. Así, como sucede en todos los casos de consumo de drogas, lo que empieza siendo una "solución" a un problema acaba por convertirse en el mayor problema de la persona y de todo su entorno. Es importante tener en cuenta que el consumo de drogas es peligroso, sea cual sea el fin del mismo.

Si necesitas consumir drogas para rendir en tu trabajo, en Síndrome Adicciones podemos ayudarte. Contamos con un equipo de profesionales cualificados que garantizan el éxito en el tratamiento. Llámanos.

 

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